Conapeme

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Gracias,


Rafael,

. porque tú y Julia se conocieron, casaron y procrearon



. por participar en mi concepción



. por estar presente, probablemente nervioso, cuando la partera ayudó a mi madre, la mañana cuando por primera vez se escuchó mi llanto, sobre la misma cama en que nacieron mis hermanos; la misma en la que fallecieron tú y Julia


. por ayudar a que mi madre me amamantara



. por detenerme por la mano en mis primeros pasos

. por dejarme a que me levantara yo solo al caer del triciclo

. por ayudarle a Julia a poner alcohol en la rodilla o codo cuando el raspón era grande

. por echarme porras tan solo con tu presencia cuando jugábamos futbol; cuando nos llevabas a todos a los campos de juego en tu `foringuita'



. por leerme en la noches hasta que me quedaba dormido

. por inventarme historias sobre príncipes valientes, sobre reyes que compartían sus graneros con los pobres; sobre jóvenes que ayudaban a su madre ciega; sobre el minusválido que vendía chicles afuera de la iglesia, para ganar su vida honradamente

. por ayudar a moldearme y así, al soñar, ser partícipe y actor principal en tus historias que yo creí me leías, pero después me di cuenta que inventabas

. por llevarme a visitar a tu madre enferma, caminando muchas calles, todas las noches, para saludarla, a escucharla repetirnos las mismas historias de siempre, tú sentado al lado de ella, tomándole la mano; grabando así, en lo más profundo de mi ser, las bases del amor filial, fraternal, maternal, paternal

. por trabajar con poco descanso para proveer casa, vestido, alimento y libros para nosotros, los diez y Julia

. por pedir que hiciéramos las tres comidas todos juntos, fueran tacos con frijoles o carnitas con salsa

. por establecer en la familia que después de gastos de hogar, salud, vestido y alimentos, si había fondos se compraban libros

. por educarme con los mismos principios ancestrales con que tú lo fuiste y que yo he pasado a los hijos y ahora los nietos

. por soplar dentro de mi corazón vientos de compasión y respeto hacia los ancianos, las mujeres, los niños, los pobres, los débiles, hacia la humanidad entera

. por dejarme observar cuando una mañana de Enero, saliendo hacia misa del domingo, le regalaste a un anciano en el atrio de la iglesia, tu suéter que acababas de recibir unos días antes en la Navidad

. por repetirme miles de veces el `no te rajes', el `tú puedes hacerlo', el `querer es poder' que han sido mi constante energía, más aun cuando el músculo flaquea, cuando el corazón tirita con desazón o zozobra

. por inculcarme la participación en los deportes

. por acostumbrarme al concepto de ayudar por ayudar, sin hacer ruido al proveer lo que puedo compartir con el que lo necesita

. por embriagarme todas las noches con música en sus versiones mexicana, clásica, operática

. por grabar en mi mente y corazón el cariño, admiración hacia mi familia

. por inculcarme el amor a México y el respeto hacia todos los seres humanos, sin distinciones

. por llamarme por teléfono, durante más de dos décadas, cada 15 de Septiembre, siempre a las 11:15 de la noche, tan solo para que yo escuchara el "Viva México" de la ceremonia del Grito; causándome escalofríos, sin escuchar tu voz

. por inspirarme a siempre tratar de hacer las cosas lo mejor posible, de dejar el sendero despejado para los que vienen detrás, de ser responsable de mis actos

. por dejarme verte en mi espejo y tratar de ser para otros lo que tú fuiste, eres y serás para mi

. por esperar a que yo llegara a tu lado, antes de que emprendieras tu viaje a la dimensión espiritual

. por ser mi mejor amigo

. por ser mi padre

Rafael, esposo de Julia,



Gracias.

 

Guillermo 
A. Gutiérrez-Calleros

Junio 16, 2013