Lo que nos dejó el 2020: La Pandemia

Lo que nos dejó el 2020: La Pandemia

Raúl Héctor Campa García
Jueves 31 de Diciembre de 2020

 

Lo que nos deja el 2020

La Pandemia.

“El mejor profeta del futuro es el pasado”

Lord Byron (George Gordon Byron, Poeta ingles .1788-1824) 

Dr. Raúl Héctor Campa García.31 de diciembre de 2020.

Las fortalezas se construyen en las vicisitudes, o sea, en la prosperidad y en la adversidad. A través del tiempo que tiene la humanidad, la lucha por la sobrevivencia ha sido una constante, no sólo entre los seres humanos por diferentes conflictos, ya sean de tipo político o social; guerras intestinas, fratricidas o en busca de cualquier poder.

Una constante lucha que ha tenido la humanidad, sin tregua, es contra las enfermedades. La raza humana, ha combatido desde siempre a estas. De estas frecuentes luchas hemos aprendido al paso del tiempo como defendernos de ellas, para prolongar un poco más la vida; pero que al final sucumbiremos ante la muerte. El pasado, que es historia, nos enseña para el presente y el futuro, en todos los aspectos de la existencia. En relación a las epidemias, cuando no recordamos o no reconocemos los errores del pasado, estamos condenados a repetirlos, sobre todo con una comunidad irresponsable que no sigue “tan siquiera” las medidas preventivas y gobiernos que no las exige y menos cuando no se empeñan en poner el ejemplo en lo más elemental: Aislamiento, lavado de manos y tapa bocas (en el buen sentido de la palabra).

 

Hay que vivir para morir. Saber morir viviendo con alegre entusiasmo, no ser un muerto en vida.

O: hay que morir para vivir una eternidad, según sea el concepto religioso. 

 

Las pandemias provocadas por gérmenes infecciosos, han sido altamente contagiosas, desde las pestes y plagas de siglos pasados: el cólera, la influenza, y otras epidemias. Éstas nos han ido enseñando desde tiempos bíblicos, no solo ha prevenirlas, sino también a ofrecer tratamiento a través de los adelantos médicos. No ha sido nada fácil. Personajes científicos, han muerto en este esfuerzo y gran cantidad de médicos que se han contagiado por tratar a estos enfermos. Uno de tantos ejemplos de estos mártires de la ciencia médica, fue el Dr. Howard Taylor Ricketts, quien descubrió la bacteria que produce la Fiebre Manchada de las Montañas Rocosas (FMMR) o Rickettsia Rickettsii – en su honor- transmitida por picadura de garrapata (como vector). El Dr. Ricketts, murió en la Cd. de México en 1910, cuando vino a investigar el Tifus epidémico o Tabardillo (parecido a FMMR), al infectarse con esta bacteria. 

 

La pandemia por COVID19 nos ha dejado en este año de incertidumbre, una estela de muertos.

A nivel mundial al finalizar este año habrá un poco más de 83 millones de casos de personas contagiadas y más de 2,000, 000 de fallecimientos – cifras oficiales de la OMS y de la Universidad Johns Hopkins. En México los casos registrados oficialmente, quizás rebasen el 1,5 millón de enfermos y con más de 125 mil fallecidos. En el Estado de Sonora, las cifras de la Secretaria de Salud, rebasarán los 50 mil casos y más de 4 mil defunciones.

 

La mortandad provocada por esta pandemia y por otras causas, nos dejará vigente la siempre fatídica cultura de la muerte, con asesinatos impunes en su mayoría cometidos por grupos de delincuentes, por el trasiego y consumo de drogas, secuestros e infinidad de desparecidos; el maltrato familiar y social. Infantes en situación de riesgo, homicidios (de hombres y mujeres). Niños concebidos, asesinados antes de nacer. Esto último también nos deja este año 2020, para los años venideros: la legalización del aborto en muchos países, solapando así, cada vez más a “la cultura” de la muerte; sin pensar que “el solo hecho de salvar un solo niño, se salva la existencia de la humanidad”. El derecho a la vida, en cualquiera de sus manifestaciones, nunca debió quedar en el debate de la discusión y menos en manos de políticos ignorantes de la biología humana. Deberían de preocuparse en legislar para aplicar penas más duras a violadores y a las personas irresponsables de la paternidad, a los corruptos y corruptores. Legislar para una mejor educación y mejores oportunidades de empleos bien remunerados; forjar en el País un ciudadanía más responsable y solidaria y con bienestar.

La pandemia (y otras enfermedades), en este año que se extingue, nos ha dejado una economía endeble y un aumento de la pobreza; nos ha dejado con tristeza y con el dolor de ver partir a muchos seres humanos. Que quizás, en un cuarto de hospital fallecieron en soledad, sin estar cerca de sus seres queridos, familiares: abuelos, padres, esposa o esposo, hermanos, hijos. Nos quedará el recuerdo y el dolor de su partida de amistades entrañables; en lo personal: Gerardo “Chino” Moreno, Lolita Von Bujanda, Alejandro Martínez G. a mis compañeros y amigos médicos muy queridos: Dra. María del Carmen Corona, Dr. Rogelio Andrade, Dr. Rafael Durazo, Dr. Víctor Ayón, Dr. Manuel Meléndez, Rodríguez Peral y una larga listas, no solo en el Estado, en todo el País.

 

  Nos dejará para el próximo año, la preocupante angustia de que la pandemia seguirá, pero con la esperanza de una solución: Una eficiente vacuna y tomar conciencia en las medidas de prevención … espero. 

También como toda adversidad, nos ha dejado fortalezas y el resurgimiento de las virtudes humanas, que afortunadamente no desparecen, la solidaridad con nuestros semejantes y la honestidad de las acciones, a pesar de las charlatanerías y los especuladores con la salud, que siempre se han beneficiado en esta y antiguas pandemias, como bien lo documenta el escritor francés Daniel Defoe en su: Diario del año de la peste, donde narra la pandemia de la peste bubónica en Londres, Inglaterra (entre 1664 y1665) y otra partes de Europa; que refleja lo que ha y está pasando en este 2020 y lo que seguirá por otros meses, el próximo año.  

 

El 2020, en lo personal, nos sirvió para reforzar el valor que tiene la vida y la dignidad de la persona humana, el respeto a nuestros semejantes y la solidaridad, el amor a la familia: a mi esposa, mis hijos, a mis nietos y agradecerle a Dios, la vida, por darme un poco más de tiempo de convivir ellos. Con mis queridas amistades. 

Este “jodido año” me dio: un infarto, dos cateterismos y 4 Stent. Escuchar distintas conferencias por zoom, temas de mi especialidad y de grilla, a estar con mis amistades del Taller de lectura de la Confederación Nacional de Pediatría, cada martes. Me hizo leer 31 libros, 10 cuentos o relatos cortos, escribir en estos doce meses, bien o mal, 51 artículos (entre estos, 6 cuentos), por lo que agradezco a Sergio Anaya de Infocajeme.com y a Roberto Castañeda de eldigital.com., la publicación de ellos. 

Mientras haya vida hay esperanza de forjar un mundo mejor. Es el reto de la humanidad.

Concluyo en este 2020, para desearles, lo más importante para este 2021 que dentro de unas horas iniciará, y en los años por venir: una vida plena de SALUD y lo demás se dará por añadidura, según la voluntad de cada uno de ser feliz y en familia. Sinceramente Salud con salud.

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