”RIDÍCULO BERRINCHE”, DR. CARLOS BRAVO M.

DR. CARLOS BRAVO M.              14-1-2021

“”RIDÍCULO BERRINCHE”

Ha sido de llamar la atención que uno de los países que respetan más la democracia, se haya visto enredado en una controversia electoral muy similar a las que se han presentado en países de Centro y Sudamérica, incluido el nuestro.

Concluidas las elecciones en Estados Unidos de Norteamérica, el actual presidente que buscaba la reelección con el partido republicano, fue dejando de fanfarronear al ver que los votos favorecían paulatinamente a Joe Biden, ahora presidente electo, incluso los estados supuestamente más favorecedores a los republicanos, levantaron la votación para los demócratas, lo que llevó a Trump a un estado de enojo y coraje, nunca antes visto en ese país, argumentando fraude electoral y exigiendo revisión de votos y casillas, queriendo desacreditar a su magnífico sistema de correos por donde llegaron millares de sufragios, pidiendo se anularan esas boletas. Uno de los mandatarios norteamericanos más controversiales, con franco desprecio a la comunidad latina y de color de su nación y no se diga hacia nuestro país y el resto de Latinoamérica. Altanero y lépero ante Enrique Peña Nieto y su gabinete en el pasado gobierno e impositivo a más de soberbio contra el actual, al que doblegó para que admitiera a los migrantes rechazados y que se quedaran como si fuéramos su patio trasero, a más de su cantaleta de un muro divisorio que tendríamos que pagar los mexicanos. 

Obvio no aprendió bien la lección, sólo se quedo en el voto por voto y casilla por casilla, parloteando ser el presidente legítimo acusando a su contrincante de fraude y espurio mientras hacía rabietas y echaba amenazas insospechadas.

Lo peor fue que en vez de hacer plantones en la 5ª. Avenida, el monumento a Lincoln, incluso Central Park entre otros, tramó una estrategia salvaje, ridícula e inaudita, azuzando a sus seguidores entre los que se encuentran grupos neonazis, activistas de la supremacía blanca, algunos similares al Ku Klux Klan y otros muy radicales racistas quienes hace una semana trataron de impedir la certificación de la victoria de Biden en el Capitolio, para lo cual tomaron por asalto el recinto, destruyendo puertas y ventanas, oficinas gubernamentales, robando computadoras y material clasificado, colocando bombas que fueron desarmadas a tiempo por el equipo antibombas y obligando a los legisladores a salir del edificio para no ser agredidos y lastimados. (¿Donde hemos visto actos similares?) y aunque finalmente ratificaron a Biden como el próximo presidente, los destrozos y los actos terroristas causados por esa plebe a más de cuantiosos, dejaron una mancha muy importante a ese país, actos duramente criticados por el mundo y que sólo mostraron el ridículo berrinche y el desequilibrio mental de quien habiendo llevado las riendas del país más poderoso los últimos cuatro años, no supo perder y aceptar su derrota con los pantalones puestos, causando asombro al resto del mundo y denigrando la democracia que siempre han defendido sus conciudadanos. Que triste historia de un periodo presidencial y que vergüenza para aquellos que en su momento lo llevaron a ocupar el cargo.