“LAS VACUNAS”, DR. CARLOS BRAVO M.

DR. CARLOS BRAVO M.              21-1-2021

“LAS VACUNAS”

Hemos estado viviendo una pesadilla que ya casi cumple un año desde que la pandemia de coronavirus llegó a nuestro país, causando millones de enfermos, miles de muertos que pudieran rebasar con mucho el millón por los casos mal diagnosticados, ocultos o encubiertos en la estadística oficial catalogándolos como neumonía atípica sobre todo al principio de la pandemia. Padecimiento causado por un virus que hasta la fecha no tiene una cura completamente efectiva ni un tratamiento específico, el cual ha pasado por diversos antibióticos, antiparasitarios, antivirales y fármacos diversos. He visto videos en redes sociales promocionando el dióxido de cloro que tanto la FDA como Cofepris y Secretaría de Salud, han descalificado advirtiendo las reacciones secundarias y consecuencias por su consumo y la inutilidad ante el virus, lo mismo que gárgaras de limón y otros remedios. Lo que sí se sabe es que las vitaminas C y D mejoran los niveles inmunológicos del organismo pero no son parte de la cura. 

Por fortuna empezaron a llegar las vacunas a nuestro país y nuestro estado, vacunando al personal médico y paramédico que está frente a los pacientes de Covid 19, aunque no han sido del todo suficientes y menos ahora que el gobierno decide declinar el envío de vacunas supuestamente para que otros países pobres la tengan, lo que da que pensar de que el gobierno las haya comprado o sea un donativo del laboratorio. Mala decisión, sobre todo porque la segunda línea de médicos que debieran recibir la vacuna, son los médicos que no trabajan en el sector oficial, ya que ante la falta de camas en los hospitales, están atendiendo enfermos si bien no tan graves, son contagiosos, a más de pacientes supuestamente asintomáticos que simulan una gripa común pero que están infectados y en esos médicos se incluyen los de hospitales y consulta privada y los que atienden en dispensarios o consultorios de farmacias. 

Han aparecido muchos mensajes de los grupos llamados anti vacunas, aseverando que les implantarán un chip que controlará su voluntad, que la vacuna ARN dañará el ADN de quienes la reciban, que causan otros males, incitando al público a que no se ponga la vacuna, siendo que ella es la única esperanza para detener que la pandemia siga creciendo y se perpetúe; que si puede tener reacciones secundarias, la gran mayoría leves, es normal para cualquier vacuna o medicamento, pero en general el objetivo es crear anticuerpos para vencer al virus, sin que signifique que se dejen de seguir las recomendaciones de cubre bocas, lavado y sanitizado de manos y guardar distancia así como evitar reuniones y aglomeraciones de gente, lo cual deberá observarse por largo tiempo. Así que ante la escases de la vacuna actual, no nos queda más que esperar que la de Astra y Jhonson estén pronto accesibles para poder vacunar a mayor número de mexicanos. Con las que aún hay reservas son la vacuna china y la rusa por sus niveles de efectividad experimental, pero si nos llegan más vale algo que nada a fin de protegernos y no ser un número más de la estadística fatal.

Ojalá y no se siga declinando el envío de vacunas que es la única esperanza.