“MAS QUE UNA COINCIDENCIA” ,DR. CARLOS BRAVO M.

DR. CARLOS BRAVO M.                         22-9-2022

“MAS QUE UNA COINCIDENCIA”

Regresábamos del congreso de cirugía pediátrica en Ixtapa Zihuatanejo, por alguna razón que nunca supimos, el vuelo se retrasó 2 días, así que llegamos a la ciudad de México el 18 de septiembre de 1985. Mis compadres nos esperaban en el aeropuerto y nos quedamos en su casa para retornar a Xalapa por la mañana. A las 7.17 hrs. de la mañana del 19, una intensa sacudida nos levantó y empezó un temblor sumamente intenso acompañado del estruendo de cristales, crujir de paredes y un bamboleo que casi nos impedía mantener el equilibrio. Estábamos en la avenida Cuauhtémoc, en plena colonia Roma. Mi compadre y yo salimos a la calle a ver que pasaba, cuando vimos como el edificio de la Secretaría de Industria y Comercio, se derrumbaba cual si fuera una torre de fichas de dominó; la gente gritaba, corría apresurada sin rumbo, retornamos al departamento por nuestras familias ante el temor de que se derrumbara el edificio. Nos unimos a los cientos de personas que intentaban salir de la zona de desastre, se habían caído los multifamiliares Juárez, el Centro Médico Nacional, una secundaria obstruía la salida por avenida Chapultepec de un lado y del otro las antenas de Televisa. De pronto, estalló un enorme tanque de gas de los televiteatros, al paso ayudamos a salir de los escombros a personas heridas, de momento grandes piedras caían de los edificios, avanzábamos y retrocedíamos, tratando de llegar a Bucareli, la única vía de salida de esa zona de desastre. Pasaron horas eternas hasta poder salir, enterándonos más tarde de la enorme destrucción que había dejado el sismo de intensidad 8.1, mucho más intenso que el de 1957 que tiró el Ángel de la Independencia o el que destruyó la Ibero. Oficialmente se dice que hubo 3192 muertos, aunque creo fueron muchos más que quedaron atrapados entre los escombros de la Roma, Tlatelolco, Guerrero, la Merced, el Hospital Juárez, y muchas colonias más. El retorno a casa ya muy entrada la noche, era por un carril prácticamente vacío, mientras que el otro en la carretera, parecía una peregrinación de vehículos que se dirigían a la capital al no saber de sus familiares y amigos. Una experiencia más que aterradora de la que por fortuna mi familia y la de mis compadres salimos a salvo, pero sabiendo que aunque en algo pudimos ayudar a algunas personas, dejábamos atrás una zona de desastre y de muerte. 

De nueva cuenta el 7 de septiembre del 2017 un sismo de 8.2 y otro el 19 de septiembre, con intensidad de 7.1 que de nueva cuenta dejó mucha destrucción, heridos y muertos, aunque en menor proporción.

El 7 de septiembre del 2021 otro sismo de 7.1 que dejó menos daños que los anteriores, pero acabó de destruir edificios dañados anteriormente. 

Y ahora de nuevo, el 19 de septiembre, otro sismo de 7.4, que si bien causó pocos daños en la ciudad de México, hizo estragos en Jalisco, Colima y sobre todo en Michoacán donde fue el epicentro. Menos muertos y heridos, pero de nueva cuenta un gran número de daños materiales que dejan a las personas sin techo y patrimonio y por desgracia, sin el fideicomiso que se dedicaba a desastres a más de una lenta respuestas para brindar ayuda y apoyos.

Es sumamente extraño, estadísticamente la probabilidad de sismos en una misma fecha es prácticamente nula, pero 3 veces es más que una simple coincidencia.